Por no poner marrón, la verdad. La palabra Brownie es más dulce y simpática, aunque sólo sea por el postre.

Ahora que vivimos en la era digital, los marrones también llegan en ese formato. Bueno, qué os voy a contar a la mayoría... sobre todo a los que tengáis un trabajo de oficina. El correo electrónico debería declararse arma de destrucción masiva, a medio camino entre las bombas de racimo y la munición de uranio empobrecido. Más que nada porque, a día de hoy, por correo electrónico te puede llegar cualquier cosa: desde ofertas de Viagra hasta cartas del heredero de Cachimbistán prometiéndote dinero si le ayudas a salir del país (Dios te bendiga). Por no hablar de problemas de trabajo, claro. A este paso, van a llegar un día hechizos de desintegrar que, cuando los lees, haces PUUUUUUUN y hale, lo dejas todo perdido de dientes. O peor aún, te llega al buzón de entrada de tu cliente de correo (puede ser especialmente peligroso en el caso de Outlook Exchange, por cierto) un lamento de banshee que dice algo así como EEEEEeeeeeeeeee iiiiiIIIIIiiiuuuuuUUU iiiiIIIIIII IIIIIiiiiiiiiiiiiiiiiiii OOOOOOooooooEEEeeee aaaAAAAaaaaauuuUUUUUuuuuuuUUUUAAA IIIIiiiiiiiiiiiiiiiiiiiIIIII y, cuando te quieres dar cuenta, tu jefe te ha puesto a criar malvas.

Lo cual me recuerda que hace mucho tiempo que no os pongo ninguna misión. La última fue muy sencilla para los jugadores de Metin2, aunque ésta también será sencilla para... bueno, cuando se resuelva lo sabréis. La misión es muy facilita y la transcribo a continuación:

«La idea de seres sobrenaturales, como la banshee, que por motivos varios no pueden hacer su trabajo y te lo mandan por escrito (una idea genial, por cierto) no es mía en absoluto. ¿Quién ha utilizado a esta pobre banshee antes que yo?»

Sabed que, aquel que gane (es decir, aquel que primero acierte), se lleva de premio... hum. Se lleva de premio a Edwin Odesseiron, un adorable Mago Rojo de Thay. Es un mago bastante competente, así que seguro que, tarde o temprano, desarrolla la habilidad mágica Disipar Marrón. Habilidad que, por cierto, puede llegar a ser francamente útil.